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Los mayores son el pilar de las familias vascas

DEIA estudio 'Las condiciones de vida de las personas de 55 y más años en Euskadi' La población de más de 55 años ha reforzado su papel en la estructura familiar aumentando su contribución Las aportaciones económicas regulares o esporádicas, la ayuda en las tareas domésticas y el acogimiento en el hogar de familiares que necesitan un lugar para vivir son las tres formas más habituales en que las personas mayores de 55 años que residen en Euskadi están ayudando a las de su entorno durante estos años de crisis. El aumento de las necesidades económicas y sociales registrado desde 2010 hasta la actualidad ha hecho que el papel de los mayores en la estructura familiar se haya reforzado hasta el punto de constituir un pilar fundamental. Un estudio del Gobierno vasco sobre Las condiciones de vida de las personas de 55 y más años en Euskadi revela que casi 63.150 vascos que superan esa edad -el 8,7% de los 725.789 ciudadanos de tienen más de 55 años- está prestando ayuda económica a familiares, fundamentalmente a hijos ya emancipados, y casi la mitad de ellos lo hace con periodicidad mensual. Aproximadamente un tercio de las aportaciones económicas que realizan estas personas oscilan entre los 100 y los 500 euros. Además, seis de cada diez vascos que colaboran económicamente fuera del hogar reconocen que desde 2010 han tenido que aumentar ese apoyo. El consejero de Empleo y Políticas Sociales, Ángel Toña, destacó ayer en la presentación del estudio que en los últimos cuatro años, “cuando la crudeza de la crisis ha sido más patente para miles de familias vascas”, las personas de más de 55 años “han sido un pilar que permanece estable en épocas de incertidumbre”. El empeoramiento de las condiciones laborales y otras circunstancias han hecho que estas personas -con una mayor estabilidad económica y vivienda en propiedad- hayan incrementado su aportación económica y al “día a día” tanto de sus descendientes -hijos y nietos-, como de ascendientes o familiares con algún tipo de dependencia, convirtiéndose en un apoyo “imprescindible”. solidaridad económica El estudio, que dibuja una situación bastante positiva de la población vasca de más de 55 años, reconoce que “aunque la solidaridad económica de padres/madres a hijos/hijas es una práctica habitual en nuestra sociedad, el impacto de la crisis económica actual ha supuesto un aumento de estas ayudas”. Pero además de dinero, los mayores aportan ayuda de otras formas: un 4,5% colabora con familiares de fuera del hogar en tareas domésticas; un 31,1% -más de 225.700 personas- realiza tareas de apoyo a hijos o hijas de forma cotidiana; un 11% cuidan de parientes mayores o de alguna persona con discapacidad y un 54,8% prestan ayuda de manera informal a familiares. Frente a ese numeroso grupo de mayores colaboradores, sólo un 7,7% -55.890 personas- de quienes superan los 55 años recibe ayuda por motivos de salud. Tras destacar el papel, cada vez más relevante, de los mayores de 55 años en la estructura de las familias vascas, Ángel Toña ensalzó su aportación a la sociedad, que se materializa, entre otras cosas, en el trabajo voluntario para diversas organizaciones , y sus elevados niveles de actividad, entre los que citó el ejercicio físico y el deporte -un 60,8% lo realiza a diario-, y las actividades sociales -el 82,4% las lleva a cabo con frecuencia-. Según destacó el consejero, el índice de envejecimiento activo (indicador sintético que se calcula sobre indicadores de empleo, participación social, vida independiente y capacidades) de la Comunidad Autónoma Vasca se sitúa en 36,6 puntos, superando la media europea -34,05 puntos- y la nota del Estado español -32,8 puntos-. El estudio presentado ayer por Ángel Toña y la viceconsejera de Políticas Sociales, Lide Amilibia, y realizado por Mayte Sancho, ha servido de base para el diseño de un plan de acción -denominado Estrategia Vasca de Envejecimiento Activo- para mejorar las buenas condiciones del segmento más mayor de la población de Euskadi y afrontar el proceso de envejecimiento. Satisfacción y bienestar Los mayores de 55 años de Euskadi presentan actualmente un nivel de satisfacción con su vida en general bastante elevado, ya que la nota media de esta percepción es de 7,1 puntos sobre 10. Ángel Toña resaltó que este índice no disminuye a medida que aumenta la edad, a pesar de que las personas puedan tener un peor estado de salud. Algo más de la mitad de los vascos mayores de 55 años califican su estado de salud como bueno o muy bueno -un 57,7%, 418.780 personas-, un tercio como regular -33,5%- y menos de un 10% lo considera malo o muy malo. Según el informe, no se encuentran diferencias notables en el elevado grado de satisfacción y bienestar expresado por los mayores en función del sexo o del nivel de instrucción, pero donde sí se observan variaciones es al incluir el estado de salud subjetivo y la necesidad de ayuda. Las personas que declaran mala salud y necesidad de ayuda son las que valoran con la nota más baja su bienestar. En cuanto a las percepciones sobre la vejez, el 40% de los mayores de 55 años afirma que su vejez no les preocupa nada, hay otro 40% que reconocen “algo” o “bastante” preocupación y sólo un 8% dicen estar “muy preocupados” por su propio proceso de envejecimiento. Respecto al mantenimiento de la independencia personal, el 83,4% de las personas mayores preferiría residir en su domicilio frente a otras alternativas de alojamiento fuera de su hogar. A medida que aumenta la edad se incrementa también la preferencia por permanecer en el domicilio, llegando a ser la opción elegida por un 89,3% en los mayores de 80 años. Entre los que optarían por recibir cuidados fuera de su casa, solo un 4,3% optarían por irse a casa de algún hijo.