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La británica Doris Lessing,de 89 años, "la narradora épica de la experiencia femenina, quien con escepticismo, ardor y poder visionario ha sometido a escrutinio a una civilización dividida", ha obtenido el Premio Nobel de Literatura 2007, según acaba de informar la Academia sueca.
Nacida el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah, en la entonces Persia (actual Irán), hija de un oficial del Ejército británico, y criada también en Rodesia (actual Zimbabue), Doris Lessing obtuvo en 2001 el premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Su obra más conocida -ha escrito unas cuarenta- es El cuaderno dorado, publicada en 1962 y por la que obtuvo el Premio Médicis de Francia a la mejor novela extranjera. Esta novela hizo de Lessing un icono de la lucha por la liberación de la mujer en los años sesenta y setenta.
El Nobel de Literatura está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros o 1,5 millones de dólares) y se entregará junto al resto de los galardones el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel.
Larga lista de aspirantes
La lista de candidatos era extensa, y en ella figuraban el italiano Claudio Magris, poetas como el sirio Adonis, el sueco Tomas Tranströmer o el australiano Les Murray y escritores estadounidenses como Philip Roth o Don DeLillo. El hecho de que la última elección de un poeta se remontara a 1996, con la polaca Wislawa Szymborska, había disparado las especulaciones de las casas de apuestas y de los medios suecos sobre la posibilidad de que la Academia optara esta vez por un autor lírico.
El surcoreano Ko Un, la letona Vizma Belsevica, la danesa Inger Christensen y Maryse Condé, natural de Guadalupe, eran otros de los nombres que aparecían como posibles candidatos para suceder al turco Orhan Pamuk, que se presentaba como gran favorito el año pasado y se llevó finalmente el premio.
Entre los prosistas, Magris sonaba con fuerza junto a habituales de las quinielas como su compatriota Antonio Tabucchi, el israelí Amos Oz, el holandés Cees Nooteboom y el checo Milan Kundera.
Sorpresas y controversia
No es la primera vez que la Academia Sueca sorprende con su decisión. Ya ocurrió, por ejemplo, hace tres años con la austríaca Elfriede Jelinek. Además, de vez en cuando, también premia a escritores que parecía que nunca iban a recibir el premio, como el portugués José Saramago, o elige incluso a autores que no se dedican a la ficción literaria. Ése fue el caso del filósofo británico Bertrand Russell (1950) y de su compatriota Winston Churchill, cuya obra histórica le valió el Nobel de Literatura tres años después.
La controversia ha acompañado al galardón desde su nacimiento, por la ambigüedad de las palabras del creador de los premios, el magnate sueco Alfred Nobel , que pretendía distinguir la "obra más destacada en una dirección ideal". La Academia Sueca interpretó en sus inicios el testamento de Nobel de forma textual, rechazando a autores de orientación realista como Henrik Ibsen o Leon Tolstoi, aunque acabó por desechar esa lectura.
Pero eso no ha evitado que la controversia haya dejado de rodear sus decisiones, que a veces parecen guiarse más por cuestiones políticas o por criterios como el de rotación geográfica que por razones estrictamente literarias. Sólo así se puede entender que autores como la ya olvidada Pearl S. Buck figuren en una lista en la que hay ausencias groseras de autores referenciales del siglo pasado como Jorge Luis Borges, James Joyce, Marcel Proust, Frank Kafka o Bertold Brecht.
11/10/2007